jueves, 27 de agosto de 2009

Todos repiten a los falsimedios, pero la realidad es otra!

La crisis capitalista no se va - Falsa recuperación: EEUU y América Latina continúan con sus economías en rojo

IAR Noticias
26/08/09

Nuevos datos publicados sobre las economías estadounidense y latinoamericana indican que, si bien se verifican algunas señales débiles y parciales de recuperación, la contracción general continúa motorizada por la caída del comercio exterior, la baja del consumo y la escalada del desempleo y de los recortes salariales (crisis social) que retroalimentan el proceso recesivo (crisis estructural) e impiden una recuperación plena de las variables económicas.

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EEUU, la primera economía imperial viene de su recesión más profunda y prolongada desde la Gran Depresión, y los pronósticos de los especialistas están divididos entre los que anticipan una "recuperación leve" y los que anuncian un breve repunte seguido de una recaída.

En la región latinoamericana, según lo describen los últimos informes y estudios, la desaceleración económica viene acompañada con el peor de los fantasmas: La desocupación laboral, con aumento de la marginación y peligro de estallidos sociales.

Según datos difundidos el martes por la CEPAL, el comercio de América Latina y el Caribe sufre un bajón sin precedentes y este año sus exportaciones e importaciones registrarán una caída récord del 13 %.

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Se aproxima el rompimiento del sitio de Gaza?

Norman Finkelstein quiere romper el sitio de Gaza

Press TV
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens
26/08/09

Entrevista con el historiador y politólogo estadounidense

A continuación presentamos una entrevista de Press TV con el politólogo y autor de reputación internacional, Norman Finkelstein. Finkelstein habla de su motivación para lanzar una campaña para romper el sitio de Gaza. La campaña está planificada para el 31 de diciembre de 2009/1 de enero de 2010, a la espera de los preparativos finales.

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Press TV: Su viaje a Sudáfrica está vinculado a una campaña para romper el sitio de Gaza. Cuéntenos más.

Norman Finkelstein: Hace varias semanas, creo que hace seis semanas, me uní a una delegación estadounidense a Gaza para ver las secuelas de la masacre israelí y también para obtener alguna idea sobre lo que podemos hacer. Me reuní con gente de todos los secto res de la sociedad gazana: en orfanatos, en escuelas, hospitales, y también tuve varias reuniones con altos funcionarios del gobierno en Gaza y hubo consenso desde arriba hasta abajo en la sociedad gazana de que el principal obstáculo que enfrentan actualmente es el sitio. La devastación fue bastante horrible, pero más allá de la devastación, el problema ahora es que no pueden reconstruir nada. Todo el lugar está en escombros porque incluso seis meses después de la masacre de Gaza, no se permite la llegada de cemento, ni de vidrios y todo está exactamente como quedó el 18 de enero cuando terminó el ataque israelí.

Entonces propuse, cuando estábamos reunidos con los representantes parlamentarios , que deberíamos tratar de romper de modo no-violento el sitio mediante una marcha. Y la idea fue recibida con entusiasmo por los miembros del gobierno y por la gente de Gaza. De modo que comenzamos a organizar, inicialmente en EE.UU., una coalición internacional para terminar el sitio de Gaza. Ahora tenemos una filial europea, en Lisboa, y secciones en varios países en Europa. Y el desafío principal ahora es doble: número uno es reclutar internacionalmente a destacadas autoridades morales en apoyo a la marcha – y es uno de los motivos por los que me encuentro aquí, porque Sudáfrica tiene una alta concentración de autoridades morales destacad as en el ámbito internacional; desde Nelson Mandela al Arzobispo Tutu, Ela Gandh i y otros. Lo segundo es tenemos que juntar cuerpos. Mientras más gente llevemos, más probable es que cuando marchemos, Israel no podrá disparar y podremos levantar el sitio. De modo que esper a mos que vayan varios miles de personas, incluidas del mundo árabe y de Sudáfrica.

Press TV: ¿Cuál es el plan para la campaña?

Norman Finkelstein: Todavía estamos elaborando los detalles, porque el cruce Erez que conecta a Israel con Gaza es ahora un laberinto muy complejo y tiene cerca de 1,6 kilómetros de largo. Ha sido reconstruido y rediseñado en los últimos años y me dicen que es bastante complejo. De modo que estamos enviando a una delegación de alto nivel en septiembre que elaborará la logística y resolverá lo que es y lo que no es factible.

Press TV: ¿Significa que la marcha pasará a través de Israel?

Norman Finkelstein: No, queremos que sea estrictamente legal. A mi juicio la carta más débil de Israel es el derecho internacional y la carta más fuerte de los palestinos es el derecho internacional. No tenemos la intención de violar las fronteras internacionalmente reconocidas de Israel. Por otra parte, todas las organizaciones de derechos humanos del mundo han dicho que el sitio de Gaza por Israel es una forma de castigo colectivo. En palabras de Amnistía Internacional: "Es una violación flagrante del derecho internacional ." De modo que nuestra preocupación y nuestro objetivo y nuestro propósito es romper el sitio.

Press TV: Hemos visto intentos de romper el sitio, por ejemplo la campaña de los barcos , la campaña Viva Palestina del parlamentario británico George Galloway. ¿De qué manera es diferente la suya?

Una causa justa que defender y la esperanza de seguir adelante

Una causa justa que defender y la esperanza de seguir adelante

13 Agosto 2009
Fidel Castro Ruz
 

Durante las últimas semanas, el actual Presidente de Estados Unidos se empeña en demostrar que la crisis va cediendo como fruto de sus esfuerzos para enfrentar el grave problema que Estados Unidos y el mundo heredaron de su predecesor.

Casi todos los economistas hacen referencia a la crisis económica que se inició en octubre de 1929. La anterior había sido a finales del Siglo XIX. La tendencia bastante generalizada en los políticos norteamericanos es la de creer que tan pronto los bancos dispongan de suficientes dólares para engrasar la maquinaria del aparato productivo, todo marchará hacia un idílico y jamás soñado mundo.

Las diferencias entre la llamada crisis económica de los años 30 y la actual son muchas, pero me limitaré sólo a una de las más importantes.

Desde finales de la Primera Guerra Mundial el dólar, basado en el patrón oro, sustituyó a la libra esterlina inglesa debido a las inmensas sumas de oro que Gran Bretaña gastó en la contienda. La gran crisis económica se produjo en Estados Unidos apenas 12 años después de aquella guerra.

Franklin D. Roosevelt, del Partido Demócrata, venció en buena medida ayudado por la crisis, como Obama en la crisis actual. Siguiendo la teoría de Keynes, aquel inyectó dinero en la circulación, construyó obras públicas como carreteras, presas y otras de incuestionable beneficio, lo que incrementó el gasto, la demanda de productos, el empleo y el PIB durante años, pero no obtuvo los fondos imprimiendo billetes. Los obtenía con impuestos y con parte del dinero depositado en los bancos. Vendía bonos de Estados Unidos con interés garantizado, que los hacían atractivos para los compradores.

El oro, cuyo precio en 1929 estaba a 20 dólares la onza troy, Roosevelt lo elevó a 35 como garantía interna de los billetes de Estados Unidos.

Sobre la base de esa garantía en oro físico, surgió el Acuerdo de Bretton Woods en julio de 1944, que otorgó al poderoso país el privilegio de imprimir divisas convertibles cuando el resto del mundo estaba arruinado. Estados Unidos poseía más del 80% del oro del mundo.

No necesito recordar lo que vino después, desde las bombas atómicas lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki, ─que acaba de cumplirse 64 años del genocidio-, hasta el golpe de Estado en Honduras y las siete bases militares que el gobierno de Estados Unidos se propone instalar en Colombia. Lo real es que en 1971, bajo la administración de Nixon, el patrón oro fue suprimido y la impresión ilimitada de dólares se convirtió en la más grande estafa de la humanidad. En virtud del privilegio de Bretton Woods, Estados Unidos, al suprimir unilateralmente la convertibilidad, paga con papeles los bienes y servicios que adquiere en el mundo. Es cierto que a cambio de dólares también ofrece bienes y servicios, pero también lo es que desde la supresión del patrón oro, el billete de ese país, que se cotizaba a 35 dólares la onza troy, ha perdido casi 30 veces su valor y 48 veces el que tenía en 1929. El resto del mundo ha sufrido las pérdidas, sus recursos naturales y su dinero han costeado el rearme y sufragado en gran parte las guerras del imperio. Baste señalar que la cantidad de bonos suministrados a otros países, según cálculos conservadores, supera la cifra de 3 millones de millones de dólares, y la deuda pública, que sigue creciendo, sobrepasa la cifra de 11 millones de millones.

El imperio y sus aliados capitalistas, a la vez que compiten entre sí, han hecho creer que las medidas anti crisis constituyen las fórmulas salvadoras. Pero Europa, Rusia, Japón, Corea, China e India no recaudan fondos vendiendo bonos de la Tesorería ni imprimiendo billetes, sino aplicando otras fórmulas para defender sus monedas y sus mercados, a veces con gran austeridad de su población. La inmensa mayoría de los países en desarrollo de Asia, África y América Latina es la que paga los platos rotos, suministrando recursos naturales no renovables, sudor y vidas.

El TLCAN es el más claro ejemplo de lo que puede ocurrir con un país en desarrollo en las fauces del lobo: ni soluciones para los inmigrantes en Estados Unidos, ni permiso para viajar sin visa a Canadá pudo obtener México en la última Cumbre.

Adquiere, sin embargo, plena vigencia bajo la crisis el más grande TLC a nivel mundial: la Organización Mundial de Comercio, que creció bajo las notas triunfantes del neoliberalismo, en pleno apogeo de las finanzas mundiales y los sueños idílicos.

Por otro lado, la BBC Mundo informó ayer, 11 de agosto, que mil funcionarios de Naciones Unidas, reunidos en Bonn, Alemania, declararon que buscan el camino para un acuerdo sobre el cambio climático en diciembre de este año, pero que el tiempo se estaba acabando.

Ivo de Boer, el funcionario de mayor rango de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, dijo que solo faltaban 119 días para la Cumbre y tenemos "una enorme cantidad de intereses divergentes, escaso tiempo de discusión, un documento complicado sobre la mesa (doscientas páginas) y problemas de financiación…"

"Las naciones en desarrollo insisten en que la mayor parte de los gases que producen el efecto invernadero provienen del mundo industrializado."

El mundo en desarrollo alega la necesidad de ayuda financiera para lidiar con los efectos climáticos.

Ban Ki-moon, secretario general de Naciones Unidas, declaró que: "Si no se toman medidas urgentes para combatir los cambios climáticos pueden llevar a la violencia y a disturbios en masa a todo el planeta."

"El cambio climático intensificará las sequías, inundaciones y otros desastres naturales."

"La escasez de agua afectará a cientos de millones de personas.  La malnutrición va a arrasar  con gran parte de los países en desarrollo."

En un artículo del  The New York Times el pasado 9 de agosto se explicaba que: "Los analistas ven en el cambio climático una amenaza para la seguridad nacional."

"Semejantes crisis -continúa el artículo- provocadas por el clima pudieran derrocar gobiernos, estimular movimientos terroristas o desestabilizar regiones completas, afirman analistas del Pentágono y de agencias de inteligencia que por primera vez están estudiando las implicaciones del cambio climático en la seguridad nacional."

"'Se vuelve muy complicado muy rápidamente', dijo Amanda J. Dory, Secretaria de Defensa Adjunta para Estrategia, que trabaja con un grupo del Pentágono asignado a incorporar el cambio climático a la planificación de la estrategia nacional de seguridad."

Del artículo de The New York Times se deduce que todavía en el Senado no todos están convencidos de que se trata de un problema real, ignorado totalmente hasta ahora por el gobierno de Estados Unidos desde que se aprobó hace 10 años en Kyoto.

Algunos hablan de que la crisis económica es el fin del imperialismo; quizás habría que plantearse si no significa algo peor para nuestra especie.

A mi juicio, lo mejor siempre será tener una causa justa que defender y la esperanza de seguir adelante.

Fidel Castro Ruz
Agosto 12 de 2009
9 y 12 p.m.

Es hora de ayudar al AFRICA a despertar!

13-08-2009
África

El Cuaderno de Saramago

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En África, dijo alguien, los muertos son negros y las armas son blancas. Sería difícil encontrar una síntesis más perfecta de la sucesión de desastres que fue y sigue siendo, desde hace siglos, la existencia en el continente africano. El lugar del mundo donde se cree que la humanidad nació no era ciertamente el paraíso terrenal cuando los primeros "descubridores" europeos desembarcaron (al contrario de lo que dice el mito bíblico, Adán no fue expulsado del edén, simplemente nunca entró en él), pero con la llegada del hombre blanco se abrieron de par en par, para los negros, las puertas del infierno. Esas puerta siguen implacablemente abiertas, generaciones y generaciones de africanos han sido lanzadas a la hoguera ante la apenas disimulada indiferencia o la impúdica complicidad de la opinión pública mundial. Un millón de negros muertos por la guerra, por el hambre o por enfermedades que podrían haber sido curadas, pesará siempre menos en la balanza de cualquier país dominador y ocupará menos espacio en los noticiarios que las quince víctimas de un serial killer. Sabemos que el horror, en todas sus manifestaciones, las más crueles, las más atroces e infames, barre y asola todos los días, como una maldición, nuestro desgraciado planeta, pero África parece haberse convertido en su espacio preferido, en su laboratorio experimental, el lugar donde el horror se siente más a sus anchas para cometer ofensas que creíamos inconcebibles, como si los pueblos africanos hubiesen sido señalados al nacer con un destino de cobayas, sobre las que, por definición, todas las violencias serían permitidas, todas las torturas justificadas, todos los crímenes absueltos. Contra lo que ingenuamente muchos se obstinan en creer, no habrá un tribunal de Dios o de la Historia para juzgar las atrocidades cometidas por hombres sobre otros hombres. El futuro, siempre tan disponible para decretar esa modalidad de amnistía general que es el olvido disfrazado de perdón, también es hábil en homologar, tácita o explícitamente, cuando tal convenga a los nuevos arreglos económicos, militares o políticos, la impunidad de por vida a los autores directos e indirectos de las más monstruosas acciones contra la carne y el espíritu. Es un error entregarle al futuro el encargo de juzgar a los responsables del sufrimiento de las víctimas de ahora, porque ese futuro no dejará de hacer también sus víctimas e igualmente no resistirá la tentación de posponer para otro futuro aun más lejano el mirífico momento de la justicia universal en que muchos de nosotros fingimos creer como la manera más fácil, y también la más hipócrita, de eludir responsabilidades que solo a nosotros nos caben, a este presente que somos. Se puede comprender que alguien se disculpe alegando: "No lo sabia", pero es inaceptable que digamos: "Prefiero no saberlo". El funcionamiento del mundo dejó de ser el completo misterio que fue, las palancas del mal se encuentran a la vista de todos, para las manos que las manejan ya no hay guantes suficientes que les oculten las manchas de sangre. Debería por tanto ser fácil para cualquiera una elección entre el lado de la verdad y el lado de la mentira, entre el respeto humano y el desprecio por el otro, entre los que están por la vida y los que están contra ella. Desgraciadamente las cosas no siempre suceden así. El egoísmo personal, la comodidad, la falta de generosidad, las pequeñas cobardías de lo cotidiano, todo esto contribuye para esa perniciosa forma de ceguera mental que consiste en estar en el mundo y no ver el mundo, o solo ver lo que, en cada momento, sea susceptible de servir a nuestros intereses. En tales casos solo podemos desear que la conciencia venga, nos tome por el brazo, nos sacuda y nos pregunte a quemarropa: "¿Adónde vas? ¿Qué haces? ¿Quién te crees que eres?". Una insurrección de las conciencia libres es lo que necesitaríamos. ¿Será todavía posible?

Podrá la UNASUR contra el Poderio YANKEE? Eso lo veremos en los proximos dias!

UN ATAQUE DIRECTO A LA UNASUR

QUE PRUEBA SU IMPORTANCIA

Julian Licastro. Argentina

 

 

La remilitarización de la presencia continental estadounidense

 

La decisión estadounidense de ampliar su presencia en Colombia a varias bases militares de este país, con el consentimiento de Álvaro Uribe, ofrece un punto panorámico para comprender el avance realizado por la primera potencia global y hemisférica, en los términos de una remilitarización de su influencia sobre América Latina. Obviamente, tal hecho tiene poco que ver con las declaraciones del presidente del país hermano, que ha efectuado una gira extenuante a nivel suramericano, excusando esta cesión práctica de soberanía nacional, con el argumento de la lucha contra el narcotráfico y la guerrilla, contradiciendo sus propias manifestaciones de éxito en ese teatro de operaciones.

 

La realidad es otra y, como lo hemos venido señalando reiteradamente, responde a una estrategia del ala extrema del Pentágono que, en las postrimerías de la administración Bush, repotenció sus tesis militaristas, llamadas así por los analistas norteamericanos que critican la sustitución de la diplomacia civil por la "diplomacia" militar; y la primacía perpetua  de la concepción bélica sobre la política, en el delicado juego de las relaciones exteriores.

 

En rigor, y más precisamente, nuestra región ni siquiera es objeto de la conducción exterior imperial, sino de la conducción interior, lo que atestigua la actividad del general ( r ) James Jones, Consejero de  Seguridad Nacional de EE.UU., quien  viajó a Brasilia para tratar de convencer a Lula de que no es cierto lo obvio: porque el objetivo ulterior de esta maniobra está representando por el espacio geopolítico pleno de recursos naturales de la Amazonía.

 

Para completar la escena, veamos como se ha militarizado inconvenientemente la lucha contra el narcotráfico en México, en "una guerra perdida de antemano", según académicos de Washington, debido a tres razones fundamentales: la masa de adictos norteamericanos que crece; la venta de armas a los sicarios; y el tráfico de dinero ilegal; cuestiones todas que nadie en EEUU., como se ha dicho explícitamente, está dispuesto a interferir desde el Norte.

 

Por último, el reciente golpe militar en Honduras, señala el posible inicio de un nuevo ciclo de intervenciones a gobiernos democráticos sospechados de intentar una mayor autonomía en la región. Porque es imposible imaginar que esta acción, de las Fuerzas Armadas más cercanas al Pentágono, y cuyo territorio nacional fue utilizado en el pasado  para movilizar la "contra" sobre Nicaragua, pudiera haberse concretado sin señales aprobatorias de algún sector de los mandos norteamericanos.

 

 

El impacto en la línea de ruptura regional

 

Sin duda, la remilitarización de la situación latinoamericana empezó, por citar una fecha, el 1º de marzo de 2008, con el bombardeo de un campamento de las FARC en el flanco ecuatoriano de la frontera con Colombia; países que desde entonces no han normalizado sus relaciones. Esas bombas "inteligentes" no lo fueron sólo en el campo táctico destruyendo el blanco asignado, sino también en el marco estratégico; porque abrieron una brecha divisionista sobre dos grupos de países suramericanos: uno constituido por Colombia con el apoyo de Perú, y otro por Ecuador con el apoyo de Venezuela y Bolivia.

 

Todo esto entorpeció fuertemente las labores constitutivas de la Unasur , iniciativa integradora de Brasil apoyada decididamente por Argentina; que sin embargo pudo sortear bien el desafío golpista en Bolivia. En una memorable reunión en Santiago de Chile, la naciente unión afirmó la identidad y soberanía de la región, para solucionar los problemas internos dentro del régimen democrático y "sin ingerencias extrañas".

 

¿Qué pasó entonces en tan poco tiempo, para que en la zona relativamente más pacífica del mundo, plena de gobiernos democráticos y con procesos de integración en marcha, se sucedieran todas estas acciones y gestos que parecen retrotraernos a la época cruenta de la Guerra Fría , que creíamos definitivamente superada? Puede ser que alguna responsabilidad sea nuestra, por los persistentes prejuicios y desconfianzas limítrofes en nuestra América; pero es indudable que esta realidad está siendo  manipulada desde algún centro hegemónico bajo el conocido axioma "divide y reinarás".

 

Al mismo tiempo, revela la fuerte puja interna de poder en los EE.UU., que el ascenso de Barak Obama como primer presidente afroamericano no ha podido amenguar, sino al contrario. Especialmente, cuando éste ha tenido que conceder más poder a la Reserva Federal y Wall Strett en el frente financiero de la crisis, para tratar de dedicarse a los problemas políticos y militares del frente externo; tal cual lo han testimoniado sus viajes a El Cairo y Moscú, para atenuar tensiones con el mundo árabe y Rusia.

 

 

Voces discordantes y voluntades contrapuestas

 

Existen varios problemas y voluntades contrapuestas en el sistema de toma de decisiones de Washington que es necesario conocer, porque de un modo u otro se reflejan en el "gran juego" del ajedrez internacional, donde las piezas son los pueblos cuya supervivencia se expone fríamente, según cálculos estratégicos. En principio, Hillary Clinton a cargo del Departamento de Estado, personifica una opinión distinta en la cuestión del Medio Oriente, asociada a sus tradicionales vínculos con Israel, lo que estrecha el margen de maniobra que Obama requiere para impulsar la necesaria política de  los "dos estados", incorporando a este nivel a la postergada Palestina.

 

Es natural pensar que este conflicto clave para las relaciones de la primera potencia con el gran universo islámico, aún con todas las diferencias y divisiones de éste, retrasa y empantana la salida de las diversas guerras en esa región. Porque hasta en los países más cercanos a EE.UU., la exposición cotidiana de grandes bajas entre la población civil, unifica y acrecienta un sentimiento hostil de incalculables consecuencias futuras, lo que desea evitar el actual presidente.

 

Otra voz discordante es la del vicepresidente Joe Biden, quien fuera el principal aliado demócrata en la preparación y declaración de la guerra en Irak, alentada por la derecha republicana. En este aspecto, siendo titular de la influyente Comisión de Servicios Armados del Senado, recibió la indicación de Bush, con varios meses de anticipación, para trabajar discretamente en este asunto sobre legisladores y creadores de  opinión pública. Es indudable que Obama, después de ganarle a Clinton las elecciones internas, tuvo que avenirse a un pacto con Biden para "facilitar" su participación en los comicios generales. Fue la forma en que "votaron" anticipadamente ciertos círculos de poder, con la intención gatopardista de contar con un reformismo controlado.

 

Finalmente, en lo específico militar, se observa la actividad de los sectores resistentes al cambio, que siguen con sus planes de expansión como si el relevo de Bush no se hubiese producido. Es lo que ocurre con el Comando Sur que, además de mantener la IV Flota navegando por los mares centroamericanos y caribeños con misión "humanitaria", plantea ahora la instalación progresiva de una amplia plataforma territorial para la operación de fuerzas terrestres y aéreas, sobre las áreas andina y amazónica. Esta última, conviene recordarlo, es la principal preocupación estratégica del ejército brasilero, que sabe bien que las corporaciones trasnacionales la consideran insidiosamente un "espacio vacío", por su baja densidad poblacional.

 

Del mismo modo, es fácil percibir aquí una carrera entre los distintos servicios armados, por la mayor participación respectiva en los ingentes recursos concedidos al presupuesto de defensa. Esta pelea burocrática, de enorme impacto económico en el complejo industrial-militar, se ha vuelto más sensible después del colapso financiero de Wall Street. En este sentido, algunos generales y almirantes, que podríamos llamar "nacionalistas", no están muy conformes con los excesos especulativos de la banca transnacional que, con la actual crisis, ha expuesto públicamente los grandes  costos de las guerras preventivas y opcionales que se realizan.

 

 

La preservación del espacio geopolítico propio

 

Integrando los distintos planos de análisis -método elemental para sacar conclusiones operativas- cosa que sin embargo no es frecuente en la acción mediática interesada, podemos sintetizar la confluencia de la crisis financiera de Wall Street de raíz especulativa, y la exigencia económica del Pentágono de raíz expansiva, con la movilización civil de rechazo canalizada hasta ahora pacíficamente por la elección de Obama. Falta saber cuantos objetivos reales de esta movilización se alcanzarán, entre la aspiración masiva al cambio postulado en la campaña electoral y la presión de los grandes poderes establecidos [por eso es tan común aquí la comparación con Kennedy].

 

Por consiguiente, hay que prepararse para los efectos en nuestra región de esta crisis integral del sistema dominante, cuya cúpula no permanece pasiva sino manejando las riendas económicas y militares, para "exportar" sus consecuencias más nocivas a través de la red globalizada a su disposición.

 

Por eso, en el caso de las bases  implicadas, la reacción latinoamericana no se ha hecho esperar y -salvo algunas declaraciones formales de gobiernos que dijeron respetar la no intervención en los asuntos internos de otros Estados y la decisión soberana de Bogotá sobre acuerdos militares dentro de su jurisdicción- existe una clara mayoría de países que se oponen. En este punto, la presidencia argentina ha señalado con precisión la necesidad de disminuir toda conflictividad en la región  y evitar que el tema de las bases en Colombia se convierta en un "factor de perturbación" general.

 

Obama, que siente esta situación en Colombia, junto al golpe en Honduras, son tiros por elevación a su propia gestión, ha aclarado que él no pretende dictar la política a nuestra región;  en otra confirmación de la corrección de su discurso político, no correspondido en el plano de las medidas concretas de ejecución, que se toman en algún lugar del poder. Por lo demás, tenemos aquí una nueva lección para nuestros países que, divididos, fomentarán lamentablemente su dependencia.

 

La creación de la Unasur es importante porque plantea que, entre nosotros, el negocio de la paz es más grande que el negocio de la guerra. Por eso la convivencia entre nuestros países no puede reducirse a la retórica de un voluntarismo  pacifista, que tarde o temprano cedería ante la tentación del belicismo y la intervención directa o indirecta de las potencias.

 

Sepamos que la paz es el recurso estratégico que necesitamos imprescindiblemente para volcar todo nuestro esfuerzo y potencial al desarrollo económico y social, en el espacio geopolítico propio de la unión continental. Ésta es la paz de la integración que nuestras Fuerzas Armadas  deben custodiar, con los medios suficientes para garantizarla.