jueves, 27 de agosto de 2009

Para los Incrédulos que todavian creen en "Obama"

La presidencia imperial de Obama

Carlos Rivera Lugo*

Rebelión/Claridad

21-08-2009

Si hay algo que debe quedar meridianamente claro, a base de la experiencia habida durante los primeros siete meses del gobierno de Barack Obama, más allá de la retórica democrática, éste ha optado en última instancia por presidir el proyecto imperialista estadounidense.

La tradición imperial estadounidense siempre se ha revestido, en el fondo, con ropajes democráticos. Es la ya notoria política del garrote y la zanahoria, por un lado hablando suavemente y, por otro lado, esgrimiendo el garrote. Sus invasiones, ocupaciones o agresiones militares siempre se han hecho en nombre de la libertad, sea la del pueblo que es víctima de la acometida o la del pueblo estadounidense. De ahí, por ejemplo, la expansión de la guerra en Afganistán, los ataques aéreos sobre el territorio soberano de Pakistán, las ejecuciones extrajudiciales de enemigos, la pretensión de justificar la detención indefinida de presos sin garantías del debido proceso de ley o la esencial continuidad de la guerra y sus propósitos expoliadores de los recursos naturales en Irak. Incluso, en los casos de las operaciones militares en Irak, Afganistán y Pakistán, se sigue justificando las muertes de civiles inocentes como "daños colaterales".

La política exterior del gobierno de Obama ha sido esencialmente la misma seguida bajo la segunda administración de George W. Bush, sugiere el prominente intelectual estadounidense Noam Chomsky: "Es una continuación de las mismas políticas…No hay indicación alguna de que Obama vaya a cambiar estas políticas. De hecho en algunas instancias él ha tomado una posición más agresiva, como con Afganistán y Pakistán". Y añade: "Se reducirán el número de violaciones más extremas a la ley y a la constitución, llevadas a cabo por la Administración Cheney-Bush; como las torturas en Guantánamo o la vigilancia ilegal, pero prácticamente cualquiera de los candidatos, incluso McCain, hubiese hecho lo mismo. Esta administración será menos confrontacional con el resto del mundo, pero va a seguir las mismas políticas".[1]

Otro ejemplo de la continuidad de las políticas imperiales es la controvertible expansión de la presencia militar estadounidense en Colombia. Ello contrasta marcadamente con la opinión crítica vertida por Obama durante su campaña electoral contra el gobierno colombiano y sus Fuerzas Armadas por sus notorias violaciones a los derechos humanos en el país suramericano.

Apenas, en octubre de 2003, un informe de la Oficina de Contraloría Gubernamental (GAO, por sus siglas en inglés) concluyó que el Plan Colombia de lucha contra las drogas no había producido los resultados vaticinados. No sólo no había reducido el problema, sino que la producción de drogas –según confirman datos de la Organización de las Naciones Unidas- se había incrementado, lo que a todas luces hacia imperativo un cambio de estrategia. En fin, el Plan Colombia es un rotundo fracaso. De ahí que el GAO recomendó que se procediera a ponerle fin y pasarle al gobierno colombiano toda la responsabilidad por la continuación de las actividades propias de dicho programa.

Sin embargo, Obama aparece ahora haciendo caso omiso de las recomendaciones del cuerpo fiscalizador estadounidense. Incluso, ha pretendido despachar las legítimas críticas latinoamericanas al oscuro acuerdo que le daría al Pentágono estadounidense acceso a seis bases militares en Colombia, como pura "retórica antiyanqui". Insiste en que lo único que está haciendo Washington es actualizando el presente acuerdo de seguridad que hay con Colombia.

Las palabras de Obama, sin embargo, chocan no sólo con la experiencia histórica del intervencionismo militar estadounidense en la región sino que también con los juicios informados de expertos en la materia. Por ejemplo, según declaraciones dadas por Joy Olson, directora de la Oficina de Washington para América Latina (WOLA, por sus siglas en inglés) a la BBC, la presencia de soldados estadounidenses en bases colombianas no es necesaria: "Si EE.UU. lo que quiere hacer son actividades antidrogas y el seguimiento de vuelos con drogas que se dirijan a EE.UU., se puede cumplir esa función sin necesidad de tener derechos de uso de bases".

De ahí la insistencia de los mandatarios de Venezuela, Bolivia, Ecuador y Brasil, entre otros, en que el controvertible acuerdo Obama-Uribe persigue, en última instancia, la fracturación de los procesos de cambio vividos en la América nuestra en el presente siglo, sobre todo la creciente integración y unión política y económica regional sobre bases independientes de Washington.

El Plan Colombia forma parte desde sus inicios de una estrategia regional que fue diseñada por el Departamento de Defensa durante la presidencia de Bill Clinton. A partir de ésta se procedió a la instalación de una red de bases militares, con Colombia como su foco central, y cuyo fin último es la guerra de contrainsurgencia en la región. Bajo Clintón se fue desdibujando la diferencia operacional entre la lucha contra las drogas y las actividades de contrainsurgencia. La red incluía, entre otras instalaciones, las bases de Roosevelt Roads (Puerto Rico), Manta (Ecuador), Comalapa (El Salvador), Reina Beatriz (Aruba), Hato Rey (Curazao), Guantánamo (Cuba) y Soto Cano (Honduras). En esta última opera la Fuerza de Tarea Conjunta Bravo, adscrita al Comando Sur. A éstas habría que sumar la base de Mariscal Estigarribia (Paraguay). Ya en el 2008, esta red de dispositivos de intervención fue reforzada con el relanzamiento de la Cuarta Flota de la Marina de Guerra estadounidense para patrullar los mares alrededor de la América nuestra, sobre todo ante la pérdida de su base naval de Roosevelt Roads en Puerto Rico.

El nuevo siglo trajo algunas inesperadas amenazas a la estrategia regional del Pentágono, sobre todo ante el progresivo giro a la izquierda que se ha vivido en la región. En particular, el gobierno del Presidente Rafael Correa decidió no renovar el contrato para la permanencia de la base estadounidense en Manta, donde luego de varios años de la presencia militar yanqui allí, ésta se ha convertido en el principal puerto de exportación de la droga en dicho país. A esto se le sumó la propuesta hecha por el presidente hondureño Manuel Zelaya para convertir la base de Estados Unidos en Soto Cano en un aeropuerto comercial, hecho éste que explica las complicidades que van saliendo a la luz entre el gobierno de Washington y los protagonistas del golpe contra Zelaya.

Precisamente, si hay algo que evidencia el caso del golpe en Honduras es la puesta en marcha de una estrategia de reversión de los cambios que se han ido produciendo en la América nuestra. A ello hay que añadir el Plan Mérida y la implantación desde México de una estrategia de seguridad dirigida más específica contra los procesos de cambio en la América Central, así como para apuntalar a un aliado percibido crecientemente como Estado fallido.

Según el sociólogo estadounidense James Petras, bajo el gobierno de Obama se implanta "una política de reforzamiento, de revertir los avances" de la izquierda en la región. La actual escalada militarista de Obama pretende intimidar a los gobiernos de la América nuestra y debilitar el apoyo a los procesos de cambio. Abunda Petras: "Todo la política exterior está controlada desde el Consejo de Seguridad Nacional. Esta presente Obama, la CIA y el Pentágono. Esta política de militarización en Colombia es de revertir el progreso en América Latina, de reprimir los movimientos sociales, particularmente con la crisis económica".[2]

Sin embargo, los hechos hablan con mayor contundencia que las palabras. En una clara refutación al ropaje retórico usado por Obama en relación a la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo, se ha dado a conocer la denuncia contenida en un informe que circula en Washington que advierte, según fuentes del Ejército de Estados Unidos, sobre la creación de una especie de "Cartel del Comando Sur". Esta seria imputación surge a raíz de varios incidentes de conocimiento público que han evidenciado la participación de instructores militares y paramilitares estadounidenses con el narcotráfico colombiano. Aún así, Obama se alinea con la estrategia imperial de reposicionar el Comando Sur como eje de su política exterior hacia la región. Aún así, refuerza su alianza con el gobierno derechista de Álvaro Uribe, no empiece su notoria reputación represiva.

En fin, la nueva era prometida por Obama en las relaciones entre Estados Unidos y Nuestra América, va quedando sólo en palabras. La realidad nos dice que muy lejos del respeto prometido a la soberanía de nuestros pueblos, lo que persigue el nuevo mandatario estadounidense es, en el fondo, la misma hegemonía imperial de siempre. Que nadie se haga de ilusiones: Obama ha optado finalmente por gobernar como presidente del imperio.

 


[1] Miguel Vera, "Entrevista a Noam Chomsky: La política exterior de Obama será como la segunda administración Bush", www.rebelion.org , 11 de agosto de 2009.

[2] Sara Leukos, "Entrevista con James Petras: Obama en Colombia, una política neo-militarista", www.rebelion.org , 18 de agosto de 2009.



* El autor es Catedrático de Filosofía y Teoría del Derecho y del Estado en la Facultad de Derecho Eugenio María de Hostos, en Mayagüez, Puerto Rico. Es, además, miembro de la Junta de Directores y colaborador permanente del semanario puertorriqueño "Claridad".


martes, 4 de agosto de 2009

Golpe de Estado en Honduras y Bases Militares en Colombia. ¿Cual es la Relacion?

Muy interesante articulo reproducido en la pagina web de la traductora de las Informaciones de Sorcha Faal.

Para que podamos entender al golpe de estado en Honduras! y lo que esta pasando con las bases militares que los EEUU quieren poner en Colombia!

Disfruten la lectura para que vean lo "maquiavelicos" que son!

Suficiente!


Siempre nos dedicamos a analizar sus actos actuales o pasados! Ahora es hora de analizar sus posibles "futuros" planes. PARA DESENMASCARARLOS. Asi no podran hacer lo que ELLOS quieran!

Saludos y a denunciar por todos los medios de comunicacion existentes, los planes posibles o reales que ellos tienen!

Ajmaknic


EL GOLPE Y LA BASE AÉREA ESTADOUNIDENSE EN HONDURAS

Zelaya, Negroponte y la Controversia en Soto Cano

Por: Nicolás Kozloff (Tomado del Sitio Counterpunch.org)
Julio 22, 2009.

Los más importantes medios de comunicación, otra vez, dejaron caer la pelota en el aspecto clave de la historia que se está desarrollando en Honduras: la base aérea Estadounidense en Soto Cano, conocida también como Palmerola. Antes del reciente golpe militar, el Presidente Zelaya declaró que él convertiría la base en aeropuerto civil, una acción a la que se opuso el ex embajador Estadounidense. Además Zelaya trataba de llevar a cabo su proyecto con financiamiento Venezolano.

Durante años antes del golpe, las autoridades Hondureñas habían discutido la posibilidad de convertir a Palmerola en instalaciones civiles. A los funcionarios les preocupaba que Toncontín, el aeropuerto internacional de Tegucigalpa, fuese demasiado pequeño e incapaz de dar servicio a aeronaves comerciales grandes. Una facilidad envejecida que data desde 1948, Toncontín tiene una pista corta y un equipo primitivo. Esa instalación está rodeada por colinas que lo convierte en uno de los aeropuertos internacionales más peligrosos del mundo.

En contraste, Palmerola tiene la mejor pista del país con 8,550 pies de largo y 165 pies de ancho. El aeropuerto se construyó más recientemente a mediados de la década de los 1980s a un costo reportado de $ 30 millones y fue usado por los Estados Unidos para abastecer a los Contras durante la guerra por poder Estadounidense contra los Sandinistas en Nicaragua al igual que realizaba operaciones de contra-insurgencia en El Salvador. Al clímax de la guerra Contras los Estados Unidos tenían más de 5,000 soldados estacionados en Palmerola. Conocida como "el portaaviones insumergible" de los Contras, la base albergaba a los Boinas Verdes así como a agentes de la CIA aconsejando a los rebeldes Nicaragüenses.

Más recientemente, ha habido unas 500 a 600 tropas Estadounidenses a la mano en las instalaciones que sirven como base aérea Hondureña así como centro de entrenamiento de vuelo. Con la salida de las bases Estadounidenses de Panamá en 1999, Palmerola se convirtió en uno de los pocos campos aéreos útiles para los Estados Unidos en suelo Latinoamericano. La base se encuentra aproximadamente a 30 millas al norte de la capital Tegucigalpa.

En 2006, parecía que Zelaya y la administración Bush se acercaban a un trato sobre el status futuro de Palmerola. En junio de ese año, Zelaya voló a Washington a reunirse con el Presidente Bush y el Hondureño solicitó que Palmerola fuese convertido en aeropuerto comercial. Se dice que Bush dijo que la idea era "totalmente razonable" y Zelaya declaró que se construiría una autopista de cuatro carriles desde Tegucigalpa hasta Palmerola con fondos Estadounidenses.

A cambio de la ayuda de la Casa Blanca para las instalaciones de Palmerola, Zelaya ofreció a los Estados Unidos el acceso a unas nuevas instalaciones militares que se ubicarían en el área de Mosquitia a lo largo de la costa Hondureña cerca de la frontera con Nicaragua. Se dice que Mosquitia servía como corredor para el movimiento de drogas del sur hacia el norte. Los carteles de la droga pasan por Mosquitia con su cargo en ruta desde Colombia, Perú y Bolivia.

Un área remotamente accesible por aire, mar y río, Mosquita está lleno de pantanos y selva. La región es ideal para los Estados Unidos ya que grandes cantidades de tropas pueden ser albergadas en la relativa oscuridad de Mosquitia. La ubicación costera era la ideal para la cobertura naval y aérea consistente con la estrategia militar Estadounidense señalada para confrontar al crimen organizado, el tráfico de drogas y el terrorismo. Romeo Vázquez, jefe de la Junta del Estado Mayor Hondureño, remarcó que las fuerzas armadas necesitaban ejercer una mayor presencia en Mosquitia porque el área estaba llena de "conflictos y problemas".

Pero ¿Qué tipo de acceso tendrían los Estados Unidos a Mosquitia? El Secretario de la Defensa de Honduras, Arístides Mejía dijo que Mosquitia no sería necesariamente una "base clásica con instalaciones permanentes, sino sólo cuando se necesitasen. Tratamos, si el Presidente Zelaya lo aprueba, de extender las operaciones conjuntas (con los Estados Unidos)". Esa declaración, sin embargo, no fue, aparentemente, del gusto del, a la larga, líder del golpe y egresado de la Escuela de las Américas Vázquez que ya había viajado a Washington a discutir los planes futuros para Mosquitia. Contradiciendo a su propio colega, Vázquez dijo que la idea era "establecer una base militar permanente nuestra en la zona" que albergaría aeronaves y sistemas de abastecimiento de combustible. Los Estados Unidos, agregó Vázquez, ayudarían a construir pistas rudimentarias en el lugar.

Los acontecimientos en tierra, mientras tanto, pronto obligarían a los Hondureños a tomar un enfoque más agresivo hacia la seguridad aérea. En mayo de 2008, un terrible accidente ocurrió en el aeropuerto de Toncontín cuando un Airbus A320 de TACA se salió de la pista en su segundo intento de aterrizaje. Después de derribar árboles y estrellarse contra una cerca de metal, el fuselaje de la aeronave se rompió en tres partes cerca de la pista. Tres personas resultaron muertas en el accidente y 65 resultaron heridas.

Al principio de la tragedia los funcionarios Hondureños se vieron obligados, por fin, a bloquear el aterrizaje de los aviones en el notoriamente peligroso Toncontín. Todos los jets grandes, dijeron los funcionarios, serían transferidos temporalmente hacia Palmerola. Al visitar la base aérea, el mismo Zelaya hizo la observación de que las autoridades crearían una nueva instalación civil en Palmerola en un término de sesenta días. Bush ya había convenido en permitir que Honduras construyese un aeropuerto civil en Palmerola, dijo Zelaya. "Hay testigos" agregó el Presidente.

Pero construir un nuevo aeropuerto se había convertido políticamente complicado. Las relaciones Hondureñas-Estadounidenses se habían deteriorado considerablemente desde la reunión de Zelaya en 2006 con Bush y Zelaya había comenzado a cultivar lazos con Venezuela mientras que simultáneamente criticaba la guerra contra el narcotráfico que encabezaban los Estados Unidos.

El embajador Estadounidense de Bush, Charles Ford, dijo que mientras que diera la bienvenida al tráfico en Palmerola, los pasados acuerdos debían de respetarse. La base se usó más que nada para aviones de vigilancia del narcotráfico y Ford hizo la observación de que "El presidente puede ordenar el uso de Palmerola cuando quiera, pero deben seguirse ciertos acuerdos y protocolos". "Es importante señalar que Toncontín está certificado por la Organización de Aviación Civil", agregó Ford, esperando apaciguar las preocupaciones de hacía tempo sobre la seguridad del aeropuerto. Lo que es más, el diplomático declaró que había algunas aerolíneas que no verían a Palmerola como un destino "atractivo" para el aterrizaje. Ford no elaboraría o explicaría lo que sus observaciones significaban.

Echando leña al fuego, el Secretario de Estado Asistente, John Negroponte, ex embajador Estadounidense en Honduras, dijo que Honduras no podía transformar a Palmerola en aeropuerto civil "de un día para otro". En Tegucigalpa, Negroponte se reunió con Zelaya para discutir sobre Palmerola. Hablando más tarde en la radio Hondureña, el diplomático Estadounidense dijo que antes de que Zelaya se embarcase en sus planes para Palmerola, el aeropuerto tendría que recibir la certificación internacional para nuevos vuelos. Según la agencia noticiosa Española EFE, Negroponte también aprovechó su viaje a Tegucigalpa para sentarse y reunirse con el Presidente del Parlamento Hondureño y futuro líder del golpe Roberto Micheletti (sin embargo, las reseñas noticiosas no dieron cuenta de qué fue de lo que hablaron).

No es necesario decir que la visita de Negroponte a Honduras fue ampliamente repudiada por los activistas progresistas y de derechos humanos que etiquetaron a Negroponte de "asesino" y lo acusaron de ser responsable de las desapariciones forzadas durante su desempeño como embajador (1981-1985). Más aún, la actitud condescendiente de Ford y Negroponte irritó a la labor organizada, grupos indígenas y campesinos que exigían que Honduras reclamase su soberanía nacional sobre Palmerola. "Es necesario recuperar Palmerola porque es inaceptable que la mejor pista aérea en América Central continúe en manos del ejército Estadounidense" dijo Carlos Reyes, líder del Bloque Popular que incluía a varias organizaciones políticamente progresistas. "La Guerra Fría ya terminó y ya no hay pretextos para continuar con la presencia militar en la región", agregó. El activista remarcó que el gobierno no debería contemplar intercambiar Mosquitia por Palmerola tampoco pues esto sería una afrenta al orgullo Hondureño.

Durante el año siguiente Zelaya buscó convertir Palmerola en aeropuerto civil pero los planes languidecían cuando el gobierno fue incapaz de atraer inversionistas internacionales. Finalmente, en 2009, Zelaya anunció que las fuerzas armadas Hondureñas emprenderían la construcción. Para pagar el nuevo proyecto el Presidente dependería de fondos provenientes del ALBA y Petrocaribe, dos convenios comerciales recíprocos presentados por el líder Venezolano Hugo Chávez. Era de predecir que la derecha Hondureña saltaría sobre Zelaya por utilizar fondos Venezolanos. Amílcar Bulnes, Presidente de la Asociación Hondureña de Negocios (conocida como COHEP) dijo que los fondos de Petrocaribe no se usarían para el aeropuerto sino más bien para otras necesidades no especificadas.

Un par de semanas después de que Zelaya anunciara que las fuerzas armadas procederían con la construcción en Palmerola, el ejército se rebeló. Encabezado por Romeo Vázquez, el ejército derrocó a Zelaya y lo deportó del país. La víspera del golpe los activistas de paz de los Estados Unidos visitaron Palmerola y se sorprendieron al encontrarse con que la base estaba ocupada y volaban helicópteros por todo alrededor. Cuando los activistas les preguntaron a los funcionarios Estadounidenses si algo había cambiado en términos de la relación EE.UU-Honduras, se les dijo "No, nada".

La élite Hondureña y el sistema de extrema derecha de la política exterior Estadounidense tenían muchas razones para menospreciar a Manuel Zelaya como lo he comentado en artículos anteriores. La controversia sobre la base aérea de Palmerola, no obstante, ciertamente les dio mas municiones.
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Nicolás Kozloff, autor del libro "¡Revolución! Sudamérica y el Surgimiento de la Nueva Izquierda
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Traducción al Español de su servidora. Este texto pertenece al Sitio Counterpunch.org

"Michael Jackson - ...Es Una Conspiración..."??


viernes, 31 de julio de 2009

Está el verdadero DIOS castigando, por sus malditencias, a los EEUU?

Retrospectiva - 12 millones de niños en Estados Unidos se enfrentan al hambre y a la inseguridad alimentaria

Naomi Spencer
www.wsws.org
Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos
13/05/09

Según un informe de la organización en defensa de un banco de alimentos Feeding America [Alimentar América], más de 12 millones de niños están amenazados con el riesgo de una alimentación no adecuada y de hambre en Estados Unidos. De manera significativa, el estudio concluyó que más de tres millones y medio de niños menores de cinco años se enfrentan al hambre. Esta cifra equivale al 17% (uno de cada seis) de los niños estadounidenses de cinco años y menores.

http://trulyequal.files.wordpress.com/2007/02/mother_and_baby_by_johnmccabe.JPG
"Inseguridad alimentaria infantil en Estados Unidos: 2005-2007", publicado el 7 de mayo, es el primer análisis por Estados que se centra en el número de bebés y niños pequeños que viven en hogares donde hay inseguridad alimentaria. Feeding America basó su análisis en datos del Departamento Federal de Agricultura (USDA, en sus siglas en inglés) y de la Oficina de Censo desde 2005 hasta 2007, periodo clasificado oficialmente como la cumbre del último periodo de recuperación de la economía.


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y ademas...

EEUU - Hasta siete tornados en el Estado de Colorado

Alerta Tierra
30/07/09

Una intensa tormenta que se ha desplazado por el sur de Colorado ha provocado varios tornados.

Según el Servicio Nacional de Meteorología de los Estados Unidos, se han observado hasta siete tornados que han tocado tierra en el Condado de Lincoln. Dos en el Condado de Cheyenne, uno en el Condado de Baca y otro en el Condado de Elbert.

http://www.elargentinomercosur.com/dev/images/stories/lighting-and-tornado-storm-wallpaper.jpg

Fuentes oficiales afirman que el tornado del Condado de Lincoln ha causado daños en casas y ha derribado varios tendidos eléctricos. Se desconoce cuántas personas se han quedado sin suministro eléctrico. En el condado se han producido inundaciones, por lo que varias carreteras han tenido que ser cortadas al tráfico.


No solo en Honduras los EEUU apoyan a ASESINOS, tambien lo estan haciendo en NIGERIA!!! Divulguen por favor!!!

Petróleo, Imperio y sangre: Masacre militar de civiles en Nigeria

Manuel Freytas
IAR Noticias
30/07/09

La "guerra contra el terrorismo" en África -que se impone el Pentágono- encubre el verdadero propósito de Washington, que no es otro que la destrucción de los grupos combatientes que buscan una nacionalización de los recursos petroleros de sus pueblos en desmedro de los intereses transnacionales de quienes los extraen, comercializan y controlan. En ese escenario hay que leer el nuevo exterminio masivo lanzado por el ejército nigeriano -entrenado y armado por el Pentágono- contra la población civil y los rebeldes islámicos en el primer país petrolero de África.

Durante cuatro días de exterminio, y argumentando una guerra contra el "terrorismo talibán", el ejército de Nigeria, cuyo gobierno responde a los lineamientos de EEUU en la región, masacró a más de 600 musulmanes, entre ellos civiles, mujeres y niños.


http://static.obolog.net/multimedia/fotos/9000/8035/8035-9665_p.jpg

Luego de una feroz represión de cuatro días, las fuerzas armadas de Nigeria informaron anoche que tomaron la ciudad de Maiduguri, bastión de los islamistas rebeldes que desde el domingo se enfrentan con militares y policías. De acuerdo con el diario independiente Daily de Lagos, capital nigeriana, los muertos superan los 600.

Un corresponsal de la BBC relata que cerca de la estación de policía de Maiduguri, en el estado de Borno, había cerca de 100 cuerpos amontonados en la calle. En la zona, cientos de personas huyen de sus hogares.

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